Querida Abril;
El año pasado fuiste un mes maravilloso y este año no has sido menos.
Me encanta la primavera, las flores que te regala marzo y todo lo bueno que te deja. Y adoro las tardes de manta y libro viendo como caen, las aguas mil que solo tú traes.
Me has dejado hacer regalos y mensajes de texto preciosos. He sido como más me gusta, detallista, y he invertido tiempo en regalar muchas piruletas rojas solo, a personas especiales que creen en mi.
Me has hecho conocer a personas bonitas y he tenido reencuentros con otras que me han abrazado de una forma maravillosa. Con abrazos de carrerilla y en los que te tambaleas hasta soltar el suelo.
He dado cajas llenas de pequeños detalles a una persona que lo merecía, planeando sus malos momentos. Y me han recordado que yo soy la caja de sorpresas.
Me he atiborrado a café y paseos conmigo misma. He empezado cosas nueva y he sido constante para llegar a donde quiero hacerlo.
He pasado un día entero por Castellón reafirmando mi idea de que es allí, donde quiero estar. He pasado una noche en Valencia y solo me ha faltado Barcelona.
Bailé el chachachá varias veces cruzándome con un desconocido en un centro comercial tanteando la derecha y la izquierda.
Me han dicho que soy luz y un sol. Y yo tengo la certeza de que también necesito igual que darlos, recibir esos pequeños detalles. Diga lo que diga Risto.
He perdido cuatro kilos y me siento mejor que nunca. Ha sido un mes, en el que no he dejado de ser feliz y sonreír. Y no por esto último sino, por las personas que me rodean.
El año pasado fuiste un mes maravilloso y este año no has sido menos.
Me encanta la primavera, las flores que te regala marzo y todo lo bueno que te deja. Y adoro las tardes de manta y libro viendo como caen, las aguas mil que solo tú traes.
Me has dejado hacer regalos y mensajes de texto preciosos. He sido como más me gusta, detallista, y he invertido tiempo en regalar muchas piruletas rojas solo, a personas especiales que creen en mi.
Me has hecho conocer a personas bonitas y he tenido reencuentros con otras que me han abrazado de una forma maravillosa. Con abrazos de carrerilla y en los que te tambaleas hasta soltar el suelo.
He dado cajas llenas de pequeños detalles a una persona que lo merecía, planeando sus malos momentos. Y me han recordado que yo soy la caja de sorpresas.
Me he atiborrado a café y paseos conmigo misma. He empezado cosas nueva y he sido constante para llegar a donde quiero hacerlo.
He pasado un día entero por Castellón reafirmando mi idea de que es allí, donde quiero estar. He pasado una noche en Valencia y solo me ha faltado Barcelona.
Bailé el chachachá varias veces cruzándome con un desconocido en un centro comercial tanteando la derecha y la izquierda.
Me han dicho que soy luz y un sol. Y yo tengo la certeza de que también necesito igual que darlos, recibir esos pequeños detalles. Diga lo que diga Risto.
He perdido cuatro kilos y me siento mejor que nunca. Ha sido un mes, en el que no he dejado de ser feliz y sonreír. Y no por esto último sino, por las personas que me rodean.

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