Que no. Que me niego a regalar solo en cumpleaños, aniversarios, bodas y bautizos. No quiero abrazar solo para agradecer lo que me han dicho hace tres segundos. Me niego a regalar ramos enteros pudiendo regalar una margarita a la que dedicar el cariño de 20. No quiero no bailar las canciones que me gustan, ni quiero dejar de tararearlas. Me niego a vivir deprisa, sin parar y sin disfrutar de quien tengo al lado, de un campo de margaritas o una manada de gaviotas sobrevolando el puerto. Y me niego más aun a dejar de soñar, dejar de luchar por mi sueño o dejar la constancia. Porque en mi casa tengo a un padre y a una madre, que cumplen sus horario para que yo pueda soñar despierta y dormida. Me niego a no robar sonrisas, risas, lágrimas necesarias, bailes, carreras y escenarios. Me niego también a no querer a quién no me quiere. Quiero regalar cuando me nazca, cuando sea necesario. Abrazar para dar la bienvenida pero también para agradecer lo que pasó hace meses. Quiero ...
Hacer sentir, llorar y reír sin hablar. Poder emocionar a alguien, sin necesidad de abrazar y dejar de soñar por cumplir. [Sine ira et studio]