El corazón es un órgano directamente conectado con todos los sentidos. Por ello, abrazamos con el corazón y a la vez sentimos el aroma del perfume, el tacto de la piel, cerramos los ojos y escuchamos sus suspiros desarrollando el gusto por hacerlo, o no. Hemos subestimado el poder de los abrazos pero bien dados, son realmente mágicos. Así que, si no vas a abrazar con el alma a la siguiente persona que veas, no lo hagas. No podemos perder este significado y mucho menos su valor. Hay que querer mucho al receptor y no importa si le echas de menos o si hace un minuto que lo viste. No importa de donde vengas. Los hay que te hacen volar y separarte del suelo, que te tiran, los de carrerilla y los de cine. Los que te protegen o te hacen olvidar y los que te recuerdan querer. No es tan fácil dar un abrazo. No consiste solo en rodear con los abrazos, ni con otras partes del cuerpo. Dar abrazos es crear felicidad. 1. Alégrate de ver a la persona que llega. Alégrate si la tienes...
Hacer sentir, llorar y reír sin hablar. Poder emocionar a alguien, sin necesidad de abrazar y dejar de soñar por cumplir. [Sine ira et studio]