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V. OLFATO

Abrazar a una persona 6 veces en el mismo día e irte a casa con su perfume. Un día perfume para tu mismo sexo, y otro día del contrario. 

Aborreces un olor cuando de pequeña lo tienes en todos lados y por eso, y por mi hermana, a mi el coco no me gusta.

Odio los perfumes de rosas o con toques florales porque a mi madre no le gustan y sin embargo, nada me alegra más la vista que las flores. Y bueno no es necesario hablar de lo que me gustan los estampados florales. 

Entrar en una panadería a primerísima hora de la mañana y no querer salir porque entre pan y croissants te parece estar en la mejor cafetería de Paris es solo cuestión de olfato, no de imaginación. 

Huele distinto un viernes noche a la tarde del lunes. Y no huele igual la ropa que lleva días en un armario, a la que acabas de comprar. 

No me gusta el olor de los hospitales ni el de las clínicas dentales. No soporto el olor de la gasolina, ni el del tippex y odio la sensación de miedo que tienes cuando tocas algo al pintarte las uñas porque el olor se toma su tiempo en irse. 

Dos libros con la misma edad no huelen igual, como tampoco es similar el olor de las páginas de un libro antiguo, a uno nuevo. No me gusta leer en pantallas si al pasar pagina no huele a papel. Bastante difícil es ya pasarla como para no tener ese pequeño placer. 

Los sueños no huelen pero si la almohada. A casa, a madre, a suavizante a recordar lo que una es.

Disfruta bien el perfume de quienes te rodean, es reconocible y puede que nunca lo recuerdes igual.


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