Tacto, no podía ser otro más que no fueras tú.
Disfruta bien lo que tocas, porque puede que no vuelva a ser igual la próxima vez.
Acariciar el pelo, la piel, el alma y la voz.
Hacer cosquillas a una niña pequeña y que riendo toque la luna.
La suavidad de las fundas aterciopeladas de 40€ de appel que si no habéis sentido, viene a ser como tocar una capa de algodón.
Unir los lunares de la espalda en tu mismo sexo o en el opuesto e imaginarte que el resultado es una vida juntxs.
Arañazos, la piel de los gatos cuando te piden caricias, golpes y dedos pillados en puertas equivocadas por no ser el lugar ni el momento en el que deberías estar.
La rozadura de los zapatos caros más bonitos que tienes y que llevas hoy porque pensabas que sería un día en el que no ibas a caminar mucho. Porque bonitos son, pero cómodos..
El aire golpeando tu mano cuando estando feliz, o triste, sacas tu brazo por la ventanilla del coche en plena carretera.
Pedirte el asiento en la ventada solo por sentir el sol en tu cara.
Pasear por la calle y dejar tu mano volar contra la pared solo por sentir algo durante el trayecto.
Pedirte el asiento en la ventada solo por sentir el sol en tu cara.
Pasear por la calle y dejar tu mano volar contra la pared solo por sentir algo durante el trayecto.
Pintar con las manos todo el lienzo de tu vida y morirte de frío cuando la temperatura es ambiente.
Las toallas después de salir de la lavadora de tu madre y toda la ropa que solo ella sabe suavizar.

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