23:55 Oye, me rin do.
Sabía que esto iba a acabar.
Y acabó como acaba mi nombre.
Y acabó como acaba mi nombre.
No hay nada comparable a empezar el día
y que el pivón de la clase, te guiñe un ojo.
Rematar la tarde con un abrazo doble de alguien especial, separado por cuatro segundos.
y que el pivón de la clase, te guiñe un ojo.
Rematar la tarde con un abrazo doble de alguien especial, separado por cuatro segundos.
No hay nada peor que pillar
la enfermedad del beso
sin haber vivido
sin haber vivido
tu primer beso.
Que estés a un paso -siempre- de cumplir tu sueño y de repente, se cierren ventanas y no se abran puertas
o como quiera que fuera el refrán.
Se acabaron las 500 noches
que apuntó Sabina;
la que le sumó Loreto;
y las 8 que
pedía yo.
Sí, me rindo.
Pero a mi,
no me jodes más.
Pero a mi,
no me jodes más.
Comentarios
Publicar un comentario